“Si no se le da nombre a una emoción: “miedo”ó “tristeza” ésta emoción desaparece.
La palabra vitaliza el miedo, la rabia y la tristeza.
Para saber qué hay más allá de las palabras éstas deben cesar. Deben cesar aún dejando de pensar en palabras.
La mente es más que memoria, pensamiento y palabras. La educación y la cultura, privadas de Percepción Unitaria, impiden que descubramos la totalidad de la mente.
Cuando queremos modificar, controlar y extinguir el miedo (por ejemplo), o bien descubrir sus “causas inconscientes, genéticas y sociales”, lo que hacemos es continuar en la memoria, el pensamiento y las palabras que han dado nacimiento al miedo…
Hablar del silencio no es el silencio que necesitamos para descubrir la totalidad de la mente y su gran inteligencia. Es necesario dejar de pensar y hablar mientras percibimos todo lo perceptible al mismo tiempo desde ya mismo”.
RFG